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03/02/08
¿Por qué no se callan?
Sí, sí. Me refiero a los obispos, claro. He leído el comunicado y la verdad es que no me ha parecido para tanto. Aunque viendo lo que dicen otros igual tendría que reconsiderar esa opinión.
La cuestión en este caso no es tanto el contenido del comunicado (aunque luego diré un par de cosas al respecto) como la inoportunidad de unos obispos que parecen empeñados en dilapidar el poco crédito que tiene la Iglesia en una amplia parte de la población española; una parte de la población, por cierto, con la que a muchos cristianos nos gustaría, por lo menos, mantener comunicación. Y no por comunicarnos sin más sino porque creemos que en esa parte de la población no creyente o medio agnóstica hay muchas personas buenas con intereses y preocupaciones que pueden ser perfectamente compatibles con los nuestros.
De todos modos, el comunicado tiene su delito. ¿Cómo es posible que los obispos hayan conseguido contraer en un solo párrafo (el último) todos los grandes males que aquejan de verdad a la sociedad (inmigración, paro, vivienda, maltrato a mujeres, explotación de niños, desigualdad y deterioro medioambiental)? De qué habla el resto. Entre otras, de cosas "fundamentalísimas" como la asignatura de educación para la ciudadanía. ¿Cómo no vamos a pensar todos que están apoyando electoralmente al PP? Blanco y en botella...
22:15 Anotado en Sociedad y política | Permalink | Comentarios (11) | Email esto | Tags: obispos, elecciones
Comentarios
sino porque creemos que en esa parte de la población no creyente o medio agnóstica hay muchas personas buenas
Joe, qué bien, cuanto hemos avanzado... a lo mejor todavía quedan buenos entee los cristinanos, oiga... ¿selo ha planteado alguna vez de este modo?
Anotado por: mitxel | 03/02/08
Disculpas, don Mitxel. La expresión era francamente desafortunada. La retiro. Simplemente quería decir que podemos tener intereses comunes y me refiero, especialmente, a la sensibilidad por las personas que peor lo pasan. Mi experiencia es que he encontrado ese tipo de sensibilidad tanto en ciertos sectores (y personas) eclesiales como en ambientes no creyentes. Y lo que me parece absurdo es que se dinamite esa posibilidad de colaboración con discursos absurdos sobre el matrimonio homosexual o la asignatura de religión.
Anotado por: Bengoetxe | 04/02/08
Es obvio que la izquierda está utilizando sus ataques contra la Iglesia Católica para movilizar a su electorado más radical, así como cortina de humo ante el deterioro político y económico que padece nuestro país, no podemos pasar por alto la nueva serie de insultos y falsedades con las que los socialistas tratan de ridiculizar y amordazar a los católicos.
El socialismo, en sus distintas vertientes, fue durante el siglo XX una religión laica. El endiosamiento del líder, su culto y exégesis, el santoral, los mártires, sus evangelios. Esa fe en el paraíso venidero que no fue más que un feo muestrario de dictaduras. Pero ya lo dijo Richard Pipes, aquel socialismo no fue una idea que salió mal, sino una mala idea. De esta manera, destrozado el templo soviético de la religión laica socialista, y marchito el Estado socialdemócrata, la izquierda se ha dedicado a pergeñar una nueva religión, una cosmovisión alternativa que le confiriera identidad.
El discurso anticatólico siempre ha dado buenos resultados para los manipuladores de mentes desde la Revolución Francesa. Dicho discurso, más bien lo llamaría dialéctica demagógica de analfabetos, se ha implantado siempre en regímenes totalitarios (Nacionalsocialismo de Hitler, Comunismo de Stalin, de Pol Pot y otros indeseables del siglo XX) coincidentes todos con el desprecio a la vida y la libertad.
Siempre he creido que la Iglesia ni debe instituirse en Estado ni debe mezclarse con los órganos políticos porque no resulta legítimo utilizar la fuerza para imponer una determinada fe o moral. La verdad sólo puede prevalecer a través de la persuasión, nunca mediante la coacción.
Opino que la Iglesia debe cubrir sus gastos exclusivamente con sus bienes y las aportaciones voluntarias de católicos y afines.También debe aplicarse esto para los Sindicatos, Partidos Políticos, ONG, etc, etc.
Como liberal, sostengo que cualquier persona tiene derecho a gestionar su propiedad del modo que considere más adecuado, sin que ningún agente externo pueda sustraérsela para alcanzar fines supuestamente superiores. Rechazo la sumisión y dependencia financiera de la Iglesia a una estructura coactiva, el Estado, cuyo objetivo consiste en la absorción, nacionalización y control de la fe católica.
El catolicismo no puede perpetuarse a la sombra del Estado, precisamente porque su mensaje es de libertad y no de esclavitud. Cuanto más se acerque la Iglesia al Estado, como sabiamente observó Ratzinger, más se desnaturalizará y corromperá.
La Iglesia, entendiéndola como el conjunto de todos los católicos, tiene entidad y autonomía suficiente para impresionar al mundo con su minuciosa coordinación sin necesidad de ningún tipo de asistencia estatal.
Es curioso cómo la izquierda, obsesionada por que el Estado controle todos los recursos de la economía, se rasga las vestiduras cuando ese mismo Estado que con tanto ahínco han promovido, los destina a partidas que no le gustan.
La misma izquierda que defiende que los demás no deben tener derecho a gastar su dinero, quiere alzarse con el derecho a gastar el dinero de los demás. La protesta se convierte en una pataleta de niños malcriados: rompo la baraja cuando no me gusta cómo se desarrolla la partida.
Es cierto que la Iglesia, aun cuando tenga una aspiración universalista, no representa a toda la población y que, por tanto, sólo quienes sientan una especial vinculación a ella deberían contribuir a su financiación. Ahora bien, este razonable argumento no se concilia bien con la indigesta hipogresía de la izquierda. Si la Iglesia no debe recibir financiación porque no nos representa a todos, ¿qué asociación debería recibirla?
Una cosa es que la Iglesia debería autofinanciarse, otra muy distinta que los chupópteros profesionales de este país, las cigarras del cuento, los expertos en vivir del prójimo, embolsarse subvenciones y exigir prestaciones a costa de la cuenta corriente ajena, vengan a darnos lecciones de liberalismo.
Ahora bien, esta necesaria separación entre la fe y la violencia no significa que la Iglesia debe quedar anestesiada ante cualquier fenómeno político o social. Como institución privada, la Iglesia tiene pleno derecho a combatir y denunciar todas aquellas manifestaciones que considere incorrectas u ofensivas para la sociedad o para el pueblo de Dios.
De hecho somos muchos, laicos y católicos, los que creemos en la necesidad de que la Iglesia se vuelva más beligerante con los poderes políticos. Los católicos deben enfrentarse contra un Estado que sólo pretende absorberlos y reducirlos a su más mínima expresión, contra un Estado cuyo objetivo último siempre ha sido matar a Dios y ocupar su lugar.
Todos sabemos que el catolicismo baña por así decir, a la sociedad, como se muestra en sus monumentos, creencias y expresiones populares, arte y actitudes, de modo semejante a como numerosos judíos de Israel no son religiosos o se proclaman ateos, pero siguen siendo culturalmente judíos. Incluso el odio apasionado profesado al catolicismo por un número considerable de españoles, que ha desembocado en tiempos recientes en una de las persecuciones religiosas más sangrientas de la historia, expresa de modo negativo ese hecho histórico. Aunque, obviamente, el catolicismo predominante en la sociedad, la cultura y la historia del país no significa que todos los habitantes lo compartan ni que deban compartirlo para considerarse españoles.
La obsesión por la Iglesia católica no es propia de no creyentes, sino de beligerantes en el terreno de las creencias. Selectivos, eso sí. Hostigan a las que no se orientan de acuerdo a su conveniencia, mientras que, como buenos laicistas de pacotilla, piden respeto para los islamistas que imponen la teocracia, vulneran los derechos humanos y no dan carta de ciudadanía a las mujeres. Con los ayatolás, alianza de civilizaciones y con los católicos, a muerte. Debeis saber que de haberse impuesto Al Ándalus, habría hecho de España lo mismo que de las sociedades cristianas del norte de África o de Oriente Próximo: poco más que arqueología
La descomposición ideológica del socialismo español ha conducido a un desentierro de señas de identidad caducas. El anticatolicismo hace resonar viejos odios y rencores, concentra resentimientos y satisface a los gurús de la secta.
En el camino, mientras la derecha ha conseguido aglutinar a liberales y conservadores en torno a unos métodos, principios y valores comunes, la izquierda sigue aún en construcción. Sólo eso explica su culto a la Z, al santoral de supersabios incluido Al Gore, los evangelios de Suso de Toro y demás apóstoles, la promesa del Estado plurinacional y el paraíso de la Alianza de Civilizaciones. Y prometen 400 euros a cada votante/cotizante si ganan las elecciones porque no son capaces de quitar el andamiaje de su nueva religión, que se nutre de lo políticamente correcto en este preciso segundo y de una larga lista de tópicos vacíos.
El resultado es que a la izquierda le irrita que la contradigan, que opinen sobre esas cosas que cree irrefutables, inefables y progresistas. Porque es, en definitiva, la vieja política, esa de la que decía Ortega que sólo pretendía la captación del Gobierno de España, frente a la nueva, preocupada por el aumento y fomento de la vitalidad de la sociedad española.
Hilarioideas@hotmail.com
"Puede que no esté de acuerdo con su opinión, pero lucharé para que nadie le impida expresarla"
MOVIMIENTO LIBERAL
Anotado por: Hilario Ideas | 04/02/08
Mucho mejor Bengoetxe. Porque ciertamente, los valores humanos lo son independientemente de si tenemos creencias trascendentles o no. Intentar una división entre creyentes y no creyentes es como dividirnos en blancos y negros, en hombres y mujeres o en gays y heterosexuales.
Anotado por: mitxel | 04/02/08
Personalmente, yo no tengo nada contra lo creyentes, contra los que se arrodillan ante uno o varios dioses, mi problema y además el de muchos otros ciudadanos ya sean socialistas, liberales o simplemente personas, es decir, de cualquier color, es que la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana, o como sea su larguisimo nombre, se cree en posición por gracia de su dios de discernir entre el bien y el mal, en posición de permitir, y lo digo claramente permitir algunos "derechos" y otros no. ¿Quién les dió a ellos el derecho a impedir que yo sea libre?
Yo como se puede deducir facilmente de mis palabras no soy cristiano, ni musulman, ni judío, basicamente yo soy mi único dios, o lo que es lo mismo no tengo la necesidad de uno para darle sentido a mi vida y para buscar algo en lo que ampararme cuando las cosas van mal. Pero otros si lo necesitan, por eso deben ser respetados, y deben poder prácticar su culto, sea cual sea donde quieran. Lo que no pueden es decirme a mi lo que yo tengo que hacer, lo que no pueden es meterse en asuntos como la educación pública, los derechos, la constitución, la justicia.... lo que no pueden es obligar a la gente, que indirectamente es lo que hacen a matenerle económicamente. Dejemos atrás cuestiones morales como la de aprobecharse de viejecitas enfermas y muy creyentes, no como los la mayoría de los curas, sino creyentes de verdad, dejemos eso y centrémonos en una cuestión muy simple: Para que el estado español pueda tener una DEMOCRACIA es necesario desacerse de todos aquellos estamentos que nos atan a la edad media, por no decir a la edad de piedra, es necesario acabar con las descriminaciones de nacimiento, si señores en España aún hay nobles por nacimiento, es necesario acabar con la monarquía, pues en esencia contradice a la democracia y es económicamente un lujo que no nos podemos permitir; es necesario acabar con los problemas nacionales, y la solución ha de ser democrática y pacífica, vaya hacia donde vaya, es necesario acabar con el hambre y la injustica que asolan este estado y también, es necesario acabar con el poder que ejerce la Iglesia sobre las instituciones públicas y privadas.
Por si no ha quedado claro, yo no critico al que se arrodilla ante un dios, yo critico al que se lucra, al que obliga, al que combate a los que no le obedecen, yo critico a la Iglesia, no a los cristianos. Porque el misionero con dos duros que intenta combatir el hambre en lo más profundo de África merece mi respeto y admiración, pero el papa o el obispo vestido de oro no merece otra cosa que el desprecio y el olvido. Si olvido y pobreza es lo que tanto teme la Iglesia, perder su poder, no sus creyentes.
Y no me enrrollo más que este comentario ya es muy largo. Gracias a todos por leerlo y sobre todo gracias a aquellos que no pensando como yo, admiten y respetan mi opinión como yo hago y pretendo seguir haciendo con ellos.
Sin más, Salúd y Libertad compañeros!
Anotado por: Luis | 04/02/08
Mitxel, últimamente le veo mucho en los comentarios de la blogosfera gorria, sus aportaciones dejan mucho que desear unas de otras, ya que aqui no le veo gritar lo que siempre ha deseado y es Viva España. ¿Tiene usted dos caras?
Anotado por: alberto | 04/02/08
alberto, muchas gracias or su interés, ahora que le agradecería todavía más eue fuera un poco más inteligente a la hora de seguirme. Sin duda se refiere ud. a un reciente comentario mío dejado en el blog de don Ricardo, donde decía que a mí me gustaría otra España, una de corte federal, una Federal de Libre Adhesión, para entonces sí poder gritar vivas a esa comunidad de personas libres. ¿Me entiende ahora o le hago un croquis?
Y disculpe, yo entro en el iloveiu. (oiga, no será usted uno de esos pikoletos de los servicios de inteligencia que tras perseguir durante meses a un sospechoso acabaron plasmando en su informe aquello de "vive en la calle kalea"?
Anotado por: mitxel | 04/02/08
No joder, ke no eres tan importante michel, que los pikoletos seguro ke se preocupan de otras cosas, tú no puedes vivir en ninguna kalea, ya ke no dirias lo ke dices, lo ke pasa es ke eres otro más de la izquierdilla flacida de estos momentos y no sabes si vienes o si vas. tus comentarios son segun sople el viento otro patetiquillo más. Lastima.
Anotado por: alberto | 05/02/08
Mira Alberto, yo no quiero utilizar el blog de Bengoetxe (que tan amablemente nos brinda su hispitalidad) para cruzarme puyas contigo. Disculpa si en mi interior intervención no he estado todo lo fino que debiera. Pero sinceramente no sé a qué te refieres. A veces pienso que me confundes con otro y otras que quiz´´as me hayas pillado en flagrante contradicción y de alguna manera de hayas mosqueado ante lo que consideras una falta de coherencia, una hipocresía o vete tú a saber. Si tienes a bien explicármelo, vale, y si no, poco puedo hacer por aclarar las cosas. Te reitero mis disculpas si me he calentado, y espero que el título del blog ¿por qué no se callan? no fuera premonitorio...
Anotado por: mitxel | 05/02/08
Alberto, espero que el último comentario de Mitxel sirva para recomponer la comunicación. En todo caso, este blog tiene vocación de punto de encuentro para la información y el debate, en ningún caso para la descalificación.
Hilario Ideas, tu alegado liberal es tan completo y hablas de tantas cosas que no es fácil desde ahí seguir un debate pero, en todo caso, cojo algunas frases al vuelo a ver qué dan de sí. En primer lugar tengo que decir que coincido contigo en la idea de que el Estado no tendría que financiar a la Iglesia por ser quien es. No comparto, sin embargo, la idea de que el Estado no tenga que financiar a partidos políticos o sindicatos. Éstos son parte esencial de un modelo democrático y, especialmente en el caso de los partidos, no tengo ninguna duda de que lo mejor sería que se financiaran íntegramente desde aportaciones públicas. Nos evitaríamos sin duda algunos casos de corrupción. Pero la Iglesia en un estado laico no es un elemento esencial. Otra cosa es que la Iglesia desarrolle actividades (y ciertamente lo hace) que por su valor social merezcan ser financiadas, como lo son las de Greenpeace o Médicos sin Fronteras. Y es que hay actividades para cuyo desarrollo es oportuno que las administraciones públicas cuenten con el tejido social y empresarial. Ya ves que no soy rojo del todo. Pero aún así también es necesario que el Estado disponga de recursos para desarrollar por sí mismo actuaciones que el tejido social y empresarial no es capaz de cubrir, bien porque no tiene capacidad (tejido social) o porque no tiene interés económico (tejido empresarial).
Anotado por: Bengoetxe | 05/02/08
Luis, si por arrodillarse ante Dios entiendes anular la voluntad del ser humano yo tampoco me arrodillo ante Dios hasta descarnarme las rodillas. No estoy tan majara. Si sigo siendo cristiano es porque de mi creencia deriva felicidad. Considero a Dios el mejor amante que existe: el que se entrega plenamente, el que confía plenamente, el que regala continuamente, el que acoge con los brazos abiertos permanentemente.
Por lo demás, coincido en casi todo contigo. Sólo viendo el título de este post te puedes hacer una idea de que me resulta durísimo asumir (de hecho, no las asumo) posiciones de los obispos. ¿Qué es entonces lo que me hace seguir considerándome miembro de la Iglesia (seguro que algunos ya hace tiempo que me han echado)? Pues que junto a esos obispos me encuentro en la Iglesia con personas fantásticas y que deben de tener alguna fuente de alimentación también fantástica para ser como son. Tú has citado a los misioneros. También hay gente de ese estilo por aquí más cerca. De hecho, creo que he comentado alguna vez en este blog que, por ejemplo, en el Movimiento Adsis, al que pertenezco, encuentro personas excepcionales que, a la vez que permanecen aferradas a su fe, están plenamente en contacto con la realidad, y en concreto con la realidad de los pobres. Eso es lo que me hace seguir militando en el Movimiento Adsis y sentirme parte de la Iglesia. Pero te aseguro que hay posiciones más cómodas.
En todo caso, estoy de acuerdo contigo. Nadie en un estado laico puede imponer cosas a quienes democráticamente han decidido lo contrario.
Anotado por: Bengoetxe | 05/02/08



