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24/03/08
Todas las empresas son nuestras
Como lo oís (o sea, como lo leéis) queridos lectores y lectoras. Todas las empresas son vuestras ... y mías también. O deberían serlo.
Pensemos. ¿Por qué hay empresas? Porque la sociedad, o sea, tú y yo, queremos. Porque la comunidad ha decidido dejar que haya empresas, dejar que vendan sus productos y dejar que ganen dinero. Y lo ha decidido así porque entiende (la mayor parte de la ciudadanía) que es la mejor forma de organizarse y de prosperar un país. Pero si tú y yo, y el otro y la otra, hubiéramos decidido otra cosa, o lo decidiéramos en el futuro, los Botín y compañía no saldrían en los periódicos.

Pero es que, además, por la parte que nos toca como trabajadores y trabajadoras también nos corresponde algo de propiedad. Y no voy por lo de la propiedad de los medios de producción. No. Total, cada vez hay menos medios de producción en los países occidentales. Voy por otro lado. Ahora resulta que los nuevos gurús de la organización empresarial y los altos directivos de las empresas se han dado cuenta de que quienes trabajamos en las mismas somos personas inteligentes. Y por eso han pasado de llamarnos "mano de obra" a llamarnos "cerebro de obra". ¡Vaya adelanto! Es decir, se han dado cuenta de que tienen que contar con nosotros y nosotras para llevar adelante sus planes y ganar dinero. Ah, eso sí: la estrategia de la empresa la deciden ellos y eso no se toca. Y digo yo: ¿Por qué no se toca? ¿Por qué no podemos participar también en la definición de la estrategia? Pero en serio, no como un paripé de las "modernas técnicas de motivación". ¿Por qué no podemos decidir si la empresa debe crecer y cómo debe crecer, o si la gestión debe ser centralizada o descentralizada, o si el modelo de remuneración debe ser uno u otro? Porque lo que sí sabemos es que ellos tienen un problema: si no nos consiguen entusiasmar con su estrategia no vamos a aportar lo mejor de nosotros-as mismos-as para alcanzar los objetivos que ellos nos proponen y van a tener en riesgo su propia posición. Hagámoslo al revés. ¿por qué no generamos los instrumentos para influir directamente en los consejos de administración, para decidir la estrategia de las empresas?.

Pero no queda aquí la cosa. Resulta que como consumidores también tenemos una gran fuerza: si no compramos sus productos las empresas desaparecen. Mayor fuerza no puede haber. Y siendo conscientes de nuestra capacidad como consumidores podemos orientar la evolución de los productos actuales y condicionar el lanzamiento de otros nuevos.
Y seguimos. Porque se da la circunstancia de que muchos-as de nosotros-as somos accionistas (o sea, propietarios-as) de las empresas. Algunos directamente y cada vez más a través de los fondos de pensiones. Y eso nos podría dar una fuerza impresionante...siempre que tuviéramos (tuvieran los sindicatos) el control de las actuaciones de los gestores de esos fondos de pensiones.
Como podéis ver estamos en un momento histórico curioso. Resulta que, sin hacer la revolución, los trabajadores y trabajadoras tenemos al alcance de la mano el control del entramado empresarial... Pero nos debe faltar algo porque la verdad es que no se nota en absoluto esa cercanía al control del poder económico. ¿Cómo es posible, por ejemplo, que esos empresarios cobren sueldos o compensaciones tan astronómicas o que se lleven la pasta a Liechestein por todo el morro? Como medio propietarios de todas las empresas que conocemos, ¿creemos necesario que eso sea así? ¿creemos necesario que se destinen cantidades desorbitadas de dinero a publicidad para diferenciar productos que no llevan aparejados avances tecnológicos? ¿creemos necesario pagar el peaje de la siniestralidad en aras de esa cosa llamada competitividad? ¿creemos imprescindible la deslocalización de ciertas empresas y el despido masivo de trabajadores?

Entonces, ¿qué falla aquí? Sin duda, uno de los motivos de nuestra falta de influencia es que estamos dispersos, que no nos organizamos bien y que (hay que ser sinceros) nuestros intereses como trabajadores, clientes o accionistas no son coincidentes. Los sindicatos podrían jugar el papel de agregadores de esos intereses pero es obvio que hasta ahora no han tomado este guante revolucionario, aunque podrían tomarlo recuperando la idea de la representación en los consejos de administración. Pero, ¿es eso todo? No. Yo creo que hay algo más. Cuando verdaderamente demostramos nuestra capacidad de influir en el conjunto de la sociedad, y por eso también en la economía, es en las elecciones. ¿Y qué hacemos en las elecciones?: pues precisamente votar en contra de nuestros intereses. Votar a partidos que no están dispuestos a ponerles a las empresas los límites que tú y yo, y el otro y la otra, les pondríamos. Nos despistan con otras cosas: que si la asignatura de educación para la ciudadanía o la niña de Rajoy, pero nos olvidamos de que nuestro sustento, nuestro futuro y la mayor parte de nuestra vida despierta depende de cómo se organicen las empresas. Nos olvidamos de lo más importante.
Y aquí se acaba este post. Ha sido bonito mientras ha durado ¿verdad? Pues continuará... continuará con vuestros comentarios y con otros desarrollos que se nos vayan ocurriendo.
17:35 Anotado en Sociedad y política | Permalink | Comentarios (3) | Enviar a Email | Tags: empresa, empresarios, propiedad, accionistas, sindicatos
Comentarios
Magistral.
Hacía mucho tiempo que no leía un post tan bueno.
Gracias.
Anotado por: dAv!d | 24/03/08
Pero como toda "revolución" se acaba dirigiendo para que todo siga igual... de lo que me habla , me recuerda a ese término tan de Moda en lo empresarial como es la RSC ...y los movimientos civiles se acaban convirtiendo en GNO de las que muchas el concepto de NO es muy circustancial... si lo asociamos al poder político donde seguimos...
la máquina se queda donde permanece.no le parece?
Anotado por: adiskide | 26/03/08
Tienes raz;on, Adiskide. Lo de la RSC me tiene tambien a mal traer. Otro dia tengo intencion de desarrollar algo al respecto. Ahora hay todo tipo de congresos y agrupaciones empresariales con lo de la RSC. Por cierto, que la dependencia de las ONG ya no es solo de los partidos sino tambien de las empresas que patrocinan eventos solidarios. Pero es que ?quien puede negarse a un ingreso extra con la sola contrapartida de poner un letrerito con el nombre de la empresa? Bueno, bueno, esto da para un post entero.
Anotado por: Bengoetxe | 30/03/08



