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10/10/08
El comunismo es necesario
Como os he dicho en otras ocasiones sigo leyendo el libro de Jeff Sachs, "El fin de la pobreza". Y uno de los asuntos que me ha llevado a reflexión ha sido la identificación del modelo económico y político más adecuado para que países pobres salgan de la miseria. Sachs es muy crítico con la revolución bolchevique y la considera una desgracia para el mundo. Sin embargo, y es curioso, apenas emite una opinión negativa sobre el modelo chino que, evidentemente, podría adolecer de males (si es que son males) similares. Ambos modelos tendrían, según Sachs, un déficit de partida, cual es el aislacionismo.
Para Sachs la salida de la pobreza sólo se puede conseguir abriéndose al mundo y la cerrazón de la Unión Soviética, evitando durante décadas toda contaminación del modo de vida occidental, supuso una rémora al avance del mundo.
Dicho eso, la pregunta que me hago es: ¿qué modelo conviene más a un país para salir de la pobreza y, como dice Sachs, subir al primer peldaño del desarrollo? En mi opinión (por cierto, bastante indocumentada, pero no por eso me corto de opinar, que ya me corregiréis los lectores y lectoras) sólo un Estado fuerte apoyado en colectividades (comunas, aldeas, etc.) que compartan casi todo puede tener éxito en esa primera fase del desarrollo. El resultado de esa fase tiene que ser una población que alcanza en su totalidad a cubrir sus necesidades básicas de alimentación, sanidad y educación y eso difícilmente se podrá lograr en un régimen basado en la competencia, en el que cada cual se buscará la vida para sobrevivir. De lo que se trata en esa fase no es de lograr, gracias a la iniciativa privada, avanzar en formas diferentes de desarrollo. Por supuesto hay que contar con los conocimientos, las opiniones y la implicación de la población empobrecida pero, según dice también Sachs, están bastante estudiadas y aplicadas las fórmulas que posibilitarán el salto que se precisa, por lo que de lo que se trata es de aplicar esas fórmulas y de aplicarlas, si se me permite, con cierta mano de hierro, y no hablo de violencia sino de determinación en el actuar. Por eso discrepo en parte de Sachs en lo relativo a lo sucedido, por ejemplo, en Rusia. En la primera fase de sus respectivas revoluciones los países del Este, China o Cuba hicieron lo que tenían que hacer: poner a toda la población en condiciones de caminar, una vez resueltas las necesidades básicas con modelos agrícolas que evitaban el hambre, cono modelos sanitarios que eliminaban las enfermedades generalizadas y con modelos educativos que permitían a toda la población alcanzar un nivel de conocimientos que en los países pobres que se gestionaron con modelos capitalistas sólo lograban las capas más pudientes.
Por lo tanto, creo que un régimen comunista puede funcionar. Complementándolo, quizás unas colectividades en la base con un cierto grado de autonomía también sean útiles.
A partir de ahí, puedo estar de acuerdo con Sachs en que hay que dar paso a la iniciativa privada y migrar hacia modelos más abiertos en lo económico y en lo político, hacia dentro y hacia fuera. El fallo de la Unión Soviética, de la segunda etapa de la revolución china (diría que estamos ya en la tercera) o del castrismo han sido mantener modelos poco ilusionantes para la población demasiado tiempo después de cubrir los principales objetivos de erradicación de la miseria. Y lo que habría que añadir ahora, a la vista de la supercrisis económica que vivimos, es que esa apertura a la iniciativa privada no puede llegar tampoco hasta el extremo porque en ese caso el riesgo de que se imponga la ley de la selva vuelve a ser muy importante. Por eso, en las sociedades avanzadas probablemente necesitamos un modelo que "disfrute" de la iniciativa privada y permita a las personas disfrutar de la libertad de opinión, de creación, de expresión, a la vez que garantice que la igualdad alcanzada en las primeras fases del desarrollo se mantiene. En definitiva, tendríamos que aprender a sacar partido para nuestra felicidad de la capacidad de ser individuos o grupos creativos y autónomos que tienen ideas propias y pueden desarrollarlas, y preocuparnos menos de la pasta, dejando al Estado que redistribuya entre todos (los de dentro de las fronteras y los de fuera) la riqueza que vamos generando y que se encargue de mantener el marco general (infraestructuras, educación, sanidad, vivienda, investigación, etc.) en buen estado.
En el ámbito personal-profesional recuerdo que desde que empecé a trabajar hace 27 años he funcionado con objetivos (metas para cada año, evaluables y todo eso). Al principio, sin pasta, y era divertidísimo, y después con pasta, y se empezó a corromper. Ser creativo y avanzar, innovar, es maravilloso en sí mismo, no precisa de grandes compensaciones económicas. Y si de esa creatividad se aprovechan los demás, mucho mejor, más divertido todavía. Desgraciadamente, en esta sociedad el consumismo y el afán por el dinero nos abruman y, en última instancia, nos abotargan. El consumismo empobrece. El comunismo puede enriquecer en determinadas fases del desarrollo.
(otra vez foto de la subcomandanta y de tfpeng)
19:51 Anotado en Sociedad y política | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: comunismo, consumismo, sachs



