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13/12/08

Ayer conocí a Daniela ...

Daniela.jpg

... y me quedé prendado del modo en que recita poesías. Daniela y Antonio, dos miembros de la Asociación Artística Victoriano Cremer de Basauri, nos acompañaron ayer en la entrega del premio Txema Saria y nos deleitaron con la lectura de poesías, algunas propias y otras de reconocidos autores.

antonio.jpgMás abajo os dejo esa Elegía a Ramón Sijé, de Miguel Hernández, cuya declamación por Daniela nos hizo llorar a los asistentes al acto.

Me gustó mucho cómo Antonio, un hombre que se zambulle en el pueblo y en la naturaleza para inspirar sus escritos, hablaba de Daniela como su musa. Os aseguro que le entendí perfectamente. A mi, Daniela ... me dejó enamorado.

Me sirve este hecho, además, para incluir un nuevo post en la categoría de poesía, que la tenía totalmente abandonada. Llegará el día en que la recupere.


ELEGÍA A RAMÓN SIJÉ

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me
ha muerto como el rayo, Ramón Sijé,
a quien tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas,
y órganos mi dolor sin instrumentos,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler, me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo voy
de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano está rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes,
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero mirar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera,
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas
y tu sangre se irá a cada lado,
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas,
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

18:56 Anotado en Poesía | Permalink | Comentarios (18) | Email esto

Comentarios

La poesía es signo de vida renovada, caudal de sinceridad y de amor por todo lo que engrandece nuestro interior y el planeta llamado tierra.

Las heridas

Lentamente recorre
las huellas antiguas
la yunta de bueyes
persiguiendo surcos.

Mi sino transita
rozando las ramas
las zarzas y espinos
mi cuerpo zahieren.

Y surge la sangre
andando el camino
lento es el paso,
lento, lo vivido.

Van a trompicones…
con piedras que crujen
al paso de ruedas, de carros.

La vara que llevo, me acompaña siempre
limpiando mi cuerpo,
el traspiés, vencido.

¡Ay!, mi vieja yunta
de bueyes fornidos
tiran de este carro viejo y carcomido
lleno de ilusiones, y a veces de niño.

Azuzan su alma el niño perdido.
que ya, quedo atrás, envuelto en las huellas
las del viejo carro, que lento se queja
esperando hallar la senda no incierta.

Antonio Molina Medina

Anotado por: antonio molina medina | 14/01/09

Muchas gracias, Antonio. Es un gran honor para mí que tu hermosa poesía ocupe un sitio en este blog.

Anotado por: Bengoetxe | 14/01/09

Este poema se lo he dedicado a María Mata Padilla en sus 100 años se existencia. Es hija de los caseros del padre de Federico García Lorca, mujer de izquierdas, cuya sensibilidad me motivo, por el amor que siente por el poeta y su familia.


Cien años de vida
María Mata Padilla

Curtió su piel el aire de la vega
los astros, como espigas, se inclinaron ante ella
el sol en un rayo se colaba en su enagua
sonriendo pícaro al despertar el alba.
El Cubillas ríe y canta al bordear su casa
Federico la observa cayéndole la baba
sus ojos de aceitunas caen lágrimas ácidas.
¡Si era una chiquilla, cuando yo la miraba!
Repetía dolorido mirándola a la cara;
él la encontró de nuevo en mujer aguerrida
con cien años de luz, de sombras y de risas...
de esperanzas.
Su corazón flota y late con fuerza inusitada,
Federico la observa, se regocija y calla
porque la quiere, la ama y María en respuesta
le sonríe con gesto divertido que brota de su cara.

Anotado por: antonio molina medina | 19/03/09

very nice Poem really
I like romantic poetry especially in Spanish.I couldn't understand all the words immediately but the poem made me learn new words and thus enlarge my vocabulary.
Sorry I can't write in spanish because I'm learning it just since 6 monthes, I hope you understand it.
I'm expecting more beautiful poems from you, keep up the good work.

Anotado por: Billigflüge | 11/04/09

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Anotado por: Billigflüge | 11/04/09

Hi, Billigflüge. You can find more poems from Antonio Molina and other poets in this link: http://www.latrocha.eurotech.es/index.php?opcion=1&id_nodo=156

I will try to include some new poems in my new blog as well: http://bengoetxe.blogspot.com/, where you will be always welcome, even if you write in Spanish.

Anotado por: Bengoetxe | 12/04/09

Que dificil es vivir en este mundo. con lo fácil que es sentirse libre y serlo arrojando de nuestra mente los pertrechos de una vida ya caduca e inservible, que no conduce a nada. Oh acaso nos llevamos a otros mundos algo de lo acumulado aquí en la tierra. si a alguien le puede interesar mis chalauras de las que me alimento para seguir viviendo aquí las tenéis sin complejos. Nada soy ni quiero ser. Yo de mayor quería ser HOMBRE LIBRE Y PARECE QUE LO ESTOY CONSIGUIENDO.

Soledad

Para María José

Que el caminar por la vida sea menos duro,
más placentero. Que los que te hemos descubierto
y te queremos, caminen contigo a cielo abierto.
Que las hojas que pisas del camino andado
sean la sabia que alumbre tu vida
acumulando aciertos y venturas.
Que la luna romana se solace
entre el croar de las ranas,
en tus noches, en el estanque de tu alma.
Que tu soledad sea la nuestra.
Que tu sufrimiento sea compartido.
Que tus lágrimas las recoja el viento
Que no dejes de amar aunque te cueste
como el único recurso te dedico estos
versos para que tu corazón
se serene en medio de tu propio desierto,
que será un oasis placentero.
molina

Anotado por: antonio molina medina | 12/04/09

Serás lo que tú quieras

Serás lo que tú decidas en tu tiempo.
Atrás, queda la lucha que emprendiste.
Dolor, amor, sudor mezclado en sangre.
Fusionando de vida y sueño.
Sueños y vidas pululan por el viento.
Pero todo sigue igual. Los mismos desaciertos.
Lo hemos perdido todo… Sólo queda el silencio.
Dejando tiras de la piel en el intento.

El mundo sigue hundido y sin remedio.
El pobre es más pobre. El rico más opulento.
Solo la rotura de un suspiro, o, un lamento.
Que ronda la vida que nos dan y sin acierto.
Quizá no lleguemos a ninguna parte.
Puede que retornemos a la nada.
Me gustaría volver a ser un niño.
Y regresar, cuando el hombre era hombre;
y rubricaba los tratos con sus manos.
Y el niño, mamaba de esos hechos
Compartiendo el pan con sus hermanos.

antonio Molina

Anotado por: antonio molina medina | 15/04/09

No pierdas la ilusión

Que difícil es vivir sin ilusiones,
sin nada que llevarse a la mente.
Sin un ¡te quiero!
Que resuene en su vida, sin un
¡te necesito mi alma!
Parece cursilería.
Quizás los libros de caballería,
de hidalgos y de cuentos de hadad,
le estén provocando la locura.
No soporta la rutina.
Es difícil vivir en ella,
hacer las cosas mecánicamente,
porque hay que hacerlas.
Sin más.
Se siente ahueco por dentro.
Muerto y se revela.
Sabe que es tarde.
El peso de la losa es grande y pesada.
Solo le queda la palabra.
Que razón llevaba Blas de Otero.
Sólo le queda la palabra que surcan en el aire a
través de la distancia inundando su alma.
A veces unas palabras.
Un rato de conversación te libera tu
interior y te quedas atrapado de la persona
que amas, porque en esas palabras has
dejado escritas un retazo de tu vida y
te llevas los ojos de la amada
junto al roce de sus labios y su cara.
Recuerdos imborrables que se
mantienen por su limpieza y su calma.
Con ella alimenta su vida que creía terminada.
Realidad que forma parte de muchos seres,
de aquellos que aun sienten que la vida
les corre por dentro, por todo su interior.
Hay tanto muerto viviente que le
ahoga la sensación que brota de su calma,
rompiendo los muros de la nada.
Antonio

Anotado por: antonio molina medina | 23/04/09

La sombra

El poeta se mira detrás de su esqueleto
Y cuenta sus costillas, su alma su corazón
Que late hoy pausado, ya no se encuentra solo
Ella esta a su lado y lo puede agitar.
Molina

Anotado por: antonio molina medina | 23/04/09

Transparencia

Me piden transparencia
Me piden sinceridad y hasta compostura
que sea consecuente con una forma de vida
que me enseñaron con ahínco mentes retorcidas
Me piden que respete las leyes,
las que promulgaron
aquellos, que tras el paso del tiempo
ni ellos mismos respetan.

Me inculcaron que debemos amar a todo el mundo
Que debemos querer a todo hermano
Que no neguemos a nadie nuestra mano
Mandamiento que de niño me inculcaron

Después de una vida sin sentido
Camuflado entre la gente, sumergido
Intentando introducir entre la bruma la cabeza
y… ¡Sorpresa! todo es mentira.

Y la verdad estaba tan cercana
Que en su proximidad no lo discernía
Lo que implica un amor de calidad humana
Donde se siente la vida, perceptible, palpable
El corazón repiquetea en tañido de campana
Cuyo golpear le llega a lo más profunde de su alma

Surgió. Brotó. Emergió y se percibió
De un corazón sin caparazón,
ni siquiera una primera capa protectora.

¡Ten cuidado que te puede hacer daño!
Advertían gentes que curiosas observaban
Los mismos que aclaman que el amor
Es lo más preciado de la vida humana

Pero la verdad no tiene precintos ni cerraduras
Ella era puente sin cerrojos ni ataduras
por donde circula el aire oxigenándolo todo.
La estela que se vislumbra en la feria del cohete
O renegrido tu piel, puede, explotarte en las manos.
El amor que descubres, el verdadero, una vez que te atrapa
es imposible escapar de su aguacero, que te limpia de fango
Se cose a tu costado, como fina aguja se clava
Lentamente con los años.

Pasan días, meses, siglos, años…
y después del ocaso de una vida
Resplandece renaciendo en otras gentes

El amor, de morir no lo hace con cuerpo humano
porque es algo transparente aunque invisible, preciado
un espíritu divino, tan sólo compartido
por ciertos entes fantásticos
seres que les emociona su querer
¡Sí! todo darlo, sin espera nada a cambio
complacidos los que entiendan
esta eventual, aventura, que te ciega
te redime, y sale de su fuente
murmurando la historia de tu propia vida.
molina

Alguien me recordó de donde era

Acudí a envolvedme con versos,
música, cante y palabras.
Era un cuatro de marzo
dos mil nueve en el corazón de Bilbao.
Las letras que, José María Velásquez recitaba,
Laura Vidal transformaba en ‘granaína’, solea, cantes de Jerez…
El rasgueo de la guitarra
de las manos de Eduardo Rebollar, soñaba con regresar.
Yo me deje de llevar y me recordaron
De donde era. De donde soy.
De donde vengo. Y adonde voy.
Y me sentí miembro de esos lugares
De donde me parieron.
De donde nunca me debieron de trasladar.
Me recordaron que estoy vivo
Que necesito vivir de mis recuerdos
Rebuscar en mi corazón maltrecho
Y no dejar marchitar los recuerdos.
Volaba por Granada.
Romiya perforaba mi memoria.
Quisiera morir allí y no vivir de recuerdos
Recorrer de día sus campos y
Su vega inmaculada. Pisar la tierra y la sangre
Que en ella se vertió por defender nuestra casta
Sentarme a orillas de sus ríos.
Del Darro de los suspiros
Que dio con pena y no gloria
El rey chico de Granada
Expulsado de la Alambra
Sus lágrimas esparcían
Por toda la tierra mía
Pisar la tierra. Llorar por ella.
Soñar con ella, cuando la vida se agota
Las hojas marchitas, lentamente
se deslizan, para que alguien las recoja
las ponga a secar formando lazos dorados
arrojándolos a las aguas de los ríos
envueltos en sangre, y regresen a la vida
en nuevos romances.
Molina

Anotado por: Antonio Molina Medina | 13/08/09

Niña y mujer

Mariposas revolotean por la sala
relumbrando con propia luz, deslumbraba
convertida en llamarada
sus ojos colmados son de esperanza
de su luz, como un candil
cuelga una mecha de estacha
que ilumina cual bombilla la encapotada estancia.
Pequeños rayos de luz, sonidos que anhela el alma.
Sobre las testas volabas mariposa luminaria
como una flor de jardín con aroma renovada
lo místico de tu vuelo, despierta mi alma empañada
alimentas peregrinos en tu mano inmaculada
y en estas anchas praderas
te vistes verde, esperanza
¿a quién calmarás la sed en caminos y vaguadas?
sorteando las espinas que me atenazan el alma
y provocan sangre negra, sangre roja, sangre blanca...
sangre que depura el tiempo y convierte en clara agua
mujer, hembra, madre, hermana...
todas una conjugadas en una niña encantada

Anotado por: Antonio Molina Medina | 21/08/09

Entre dos aguas germina la vida
Entre dos aguas late el corazón
El alma se congestiona
con el sonido de sus olas
Resplandor ardoroso
Sucedáneo incoloro
Superficie ondulada
Contenido de amor brujo
inmerso en llanto y sollozo
Reviviendo lo inevitablemente
tierno, que alumbra el infinito;
desde el alba al ocaso de
vida llena de añoranzas
que sublime apacigua
el tronco del arbóreo que
inmerso rebrota en
explosión vital.

molina

Quiero ser

Quiero ser árbol
Quiero ser río
Quiero ser la vid
Quiero ser vino
Amor eterno
Cielo y nubes
Estrella y miedo
La luna y sol
Sudor y lágrimas
Fuego y candor.
Quiero ser tronco
Raíz de vida
Tierra y locura
Mineral de fuego
Leña lozana
que provoque
llama sagrada
y amor eterno
para que el campesino
limpie su alma;
su corazón sienta
con las espigas
harina blanca.
Quiero ser sangre
Postilla intacta
Puesta de vida
Caballo al trote
Quiero vivir,
Amar,
Sufrir
Soñar que vivo,
en mi resurgir.

molina

Anotado por: Antonio Molina Medina | 05/09/09

Donde queda el hombre

Explosión en el universo.
Crepúsculo inviolable.
Brotan nuevos dioses.
Otros se rebelan
desde el olimpo de
tierra carcomida.
Corroe la maldad.
Confesión inicial.
Sorpresa añeja.
El humo nos invada.
Vuelven las tinieblas.
El hombre pierde sus valores.
La mentira inunda el planeta
¿Donde estás dios creador?
¡Dios de las estrellas!
El verbo está dormido.
Nadie impide la tragedia.
El hombre es menos hombre.
La legalidad está en tinieblas.
Desde la vieja fragua,
el forjador de sueños nos contempla.
Solloza su alma.
El corazón le duele,
se queja.
Los sueños reavivan
en la vieja fragua.
Sueños que no cejan.
Desde los confines del alma
borbotón de sangre
ingiere sus venas.
Manantial de vida.
Poesía milenaria
mezclada de tierra.
molina

Anotado por: Antonio Molina Medina | 14/09/09

La mirada
La profunda mirada se pierde entre cristales
él buscaba un milagro que no se realizó.
La puerta no se abre, censada la ventana,
la calma de su alma, ella la hizo veraz.
Era su cometido. Hoy piensa en libertad.

El tiempo
El reloj no se detiene: tic- tac, tic- tac
Él lo mira y pregunta ¿podrá retroceder?
La vida es un agobio para él, ya no es vida
la rutina le muerde y le duele su carne
le supuran heridas que brotan de su cuerpo
Quizás, solo quizás, la libertad sea sueño.

Silencio
Le asfixia el silencio, le duele, le quema
en su intimidad le hace daño por dentro y fuera
su cuerpo es de carne, que no es de cera.
Dura realidad que apura cual vino.
antonio molina

Anotado por: Antonio Molina Medina | 09/10/09

Pureza

La parva reseca envuelve sus cuerpos.
Mirando hacia el cielo la noche serena.
Ella le contempla, sus ojos se cruzan
les recubre el manto, sus risas se acercan.
Se miran. Sonríen. Se envuelven. Se mecen.
Juntando sus manos sus dedos se aferran.
Susurro sus voces. Los dos se aproximan.
Se buscan sus bocas. El calor les urge.

Sus cuerpos arcilla. Él palpa su piel
contorsión de cuerpos. Mugen los suspiros.
Cuerpos sudorosos. Cuerpos que se añoran.
Yacen bajo las estrellas de la vieja bóveda
Que el cielo refleja, les mira el azul y
a los dos suscita risas placenteras.
Desliza sus dedos encuentra sus senos.
Sus pezones duros, de aréolas envueltos.

Él hurga en la herida que ella le ofrece.
Desliza sus pasos al monte de Venus
cede suavemente a su presión, le engulle.
Los jugos rebosan, la pasión les crece.
Ella se complace en recorre su cuerpo.
El a ella se ofrece. Se estudian, se observan.
Se comen. Se beben. Les corren las lágrimas.

Le brinda su cueva. Le invita. Le escuece.
Se funden en un solo juego sin palabras.
Sienten el calor, que la cueva emana.
Los dos bien seguros arrullados de agua.
Las estrellas ríen, con voz luminosa
los cuerpos se abrazan y luego se añoran
Explosión sin nombre de paz añorada.

molina

Anotado por: Antonio Molina Medina | 20/10/09

Caminante

Caminos que recorrimos
sin llegar a ni una parte
muchas veces sin destino
se encontraba el caminante.

Hasta que hallar el guía
que te coge de la mano
y te lo pone más fácil
con su calor y con su arte.

Toda la vida buscando
donde poder apoyarse.
cansado de caminar.
Se cruzan en su camino
otros seres, y entre ellos su destino;
que le agarra de la mano
le acompaña en el camino
mirándole cara a cara
con los ojos transparentes
de donde surgirán las lágrimas
que rompiera los cristales.

Cantaba aún la cigarra.
al trigo lo bambolea el aire
la liviana paja firme
sustenta espigas giradles.

La muerte se fue deprisa
no necesita de su arte,
alguien trasformo su vida,
hoy vida, entre los trigales..

Anotado por: Antonio Molina Medina | 08/11/09

Eres el pan de cada día

Ayer pasé junto al río
y me susurraba el agua
que en medio de la corriente
flotaba una flor encantada.
Sus pétalos eran rocío,
su tallo con mucho brío
hace frente a la corriente,
su olor trastornaba,
su candor era de plata
porque con el oro
se forman corazones de plomo,
y de la plata brotan figuras,
caras, manos, ojos y aliento
que trasforman el aire, lo hacen
más calido y respirable.

Ayer pasé junto al río y me dijo la corriente
que una musa bien formada
interfiere muy prudente
en medio de las verdes aguas,
y que con su sola presencia
las aguas cambian de rumbo,
se cuelan por un venero
para caer por su inercia
y alimentar el molino
dando vida al molinero.

Ayer me senté a pensar
en la orillita del río
que tú te estabas bañando
devolviéndole a las aguas
la Miel que en su día tuvo.
La que brotaba de tus poros
como un fructífero acicate
de agua cristalina y pura
que devolviera la vida
que de él fluía,
dando sabor, vida y alegría.
Acercando a los niños
aquella sonrisa perdida,
la que de ellos brotaba
cuando cubrían sus cuerpos
con sus aguas limpias, frías y cristalinas.

Anotado por: Antonio Molina Medina | 13/11/09

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