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10/01/09

Divinos autobuses

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Soy usuario diario de autobús y eso me lleva a estar atento a cualquier noticia relacionada con este tipo de transporte. Por eso me está divirtiendo mucho lo de los anuncios ateos y creyentes en las guaguas de diversas ciudades europeas y estoy deseoso de que esa moda llegue también a Bizkaia. El anuncio de los ateos, "Probablemente Dios no existe, así que deja de preocuparte y disfruta de la vida", tiene dos partes que merece la pena analizar separadamente.

La primera deja abierta la puerta a la existencia de Dios, cosa que me parece intelectualmente razonable y que nos sitúa a creyentes y no creyentes en una cercanía muy saludable. Por el contrario, la negación rotunda de la existencia de Dios, más cuando se produce desde el rechazo a la forma en que algunos creyentes viven y actúan, tiene tan poco fundamento como la afirmación de dicha existencia basada exclusivamente en motivos supuestamente racionales. El que yo sea creyente tiene su soporte en una experiencia personal-relacional e íntima vivida durante años y no en una demostración científica. Por eso, lo mismo que respeto a quienes no consideran probable la existencia de Dios también pido respeto para mí, que creo que Dios sí existe pero que no trato de imponer esa creencia a nadie. Y, aunque es cierto que algunas posiciones de las jerarquías religiosas no contribuyen a cosa buena, tengo que decir que en determinados ambientes se hace mofa de la creencia de forma demasiado ligera. Así que bienvenida sea está fórmula probabilística y respetuosa que se desplaza sobre ruedas.

Con la segunda parte del mensaje no me siento tan cómodo. Para mí, como creyente, no supone ninguna preocupación la existencia de Dios. Más al contrario, es un gozo saber que existe un Dios Padre-Madre que me quiere y que desea mi felicidad. Por lo tanto, disfrutar de la vida es algo inherente a mi creencia. Hace tiempo que muchos cristianos abandonamos la idea del sufrimiento como medio para la salvación. Ahora bien, eso no quiere decir que nos desentendamos de lo que le sucede al resto de la Humanidad. Precisamente porque permanecemos implicados con las desdichas de tantas personas, tratamos de vivir la fe como experiencia solidaria anclada en la realidad en la que estamos insertos. Y aunque eso nos da quebraderos de cabeza no por ello dejamos de aspirar a la felicidad.

Pues lo dicho: que me encanta que en los autobuses se pinten sesudas frases que inviten a la reflexión y al diálogo en lugar de anuncios publicitarios que promueven el individualismo.

Comentarios

Me gusta esta campaña. Somos muchas las personas que no creemos en ningún Dios y menos en ninguna religión concreta. Sin embargo, siempre hemos sido invisibles. En este País los símbolos católicos se han impuesto a toda la población, como si todos debiéramos comulgar con ellos.

Por eso me parece bien que los católicos vean que no son los únicos, que en esta sociedad convivimos personas con diferentes creencias y convicciones. Que la calle no es sólo de los obispos, como les gusta aparentar en esas patéticas demostraciones multimedia que realizan últimamente "en defensa de la familia".

Esta campaña nos saca del armario a los no creyentes en Dios, nos da visibilidad pública. Por eso me parece bien, al margen de matices sobre quienes disfruten más o menos de la vida, que no tengo claro dependa demasiado de las creencias, aunque puedan ser un factor más.

No quiero terminar sin reconocer el valor de tu manifestación pública de fe desde el respeto a los no creyentes.

Anotado por: balapiaka | 10/01/09

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