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10/03/09

Ezker Batua, mi amor

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Después de decir esto, parece obligado hacer una mínima valoración de las elecciones, en especial en lo que se refiere al batacazo que nos hemos dado. Pero más que analizar las causas y buscar culpables, que no lleva a nada, apuntaré algunas cosas aprendidas.

1.- No es malo estar en gobiernos ... pero Ezker Batua no puede permanecer pegada por mucho tiempo a uno de los grandes partidos. Somos leales, y eso está bien. Pero sabiéndolo, sabiendo que no vamos a hacerle la cama a aquél con quien compartimos gobierno día a día, porque no somos así, lo que tenemos que hacer es salirnos de esos acuerdos a tiempo o, al menos, no renovarlos. Y eso vale para gobiernos con el PNV, con el PSOE, o con quien sea. Alguien dirá que ya es demasiado tarde para estas reflexiones pero lo cierto es que aún compartimos unos cuantos gobiernos municipales y no estaría de más repensarlos teniendo también en cuenta esta perspectiva. Y concreto: Azkuna y Odón son dos bestias políticas con quienes se puede vivir una temporada pero de quienes te tienes que divorciar a tiempo. Pensaréis que estoy hablando de mera táctica política y probablemente sea cierto en parte, pero también os digo que en gobiernos como el de Lakua o los de Bilbao y Donosti una fuerza como Ezker Batua suele tener sobrados motivos para abandonarlos a mitad de camino. Lo digo por experiencia. Sé que esto de abandonar gobiernos tiene su riesgo: nadie confiará en nosotros para llegar a acuerdos. Bueno, pero también es cierto que sólo debemos entrar cuando realmente nuestros votos nos den la posibilidad de gestionar parcelas relevantes.

2.- Por otro lado, a nosotros/as la acción de gobierno nos abre un frente difícil ante los voceros de otros partidos o grupos que se llaman de izquierda (véase Aralar o Batasuna en Euskadi) e incluso entre nuestros propios/as afiliados/as. He tenido experiencias lamentables en esta materia. Algunos de mis propios compañeros de Galdakao dudaban de que estuviésemos haciendo las cosas bien en el Gobierno. Esa posición crítica, si sólo está influenciada por la ideología y los intereses de la ciudadanía, no sólo no es mala sino que es muy saludable y necesaria. Pero cuando se hace desde posiciones de "no permanente" o viene influida por las opiniones interesadas de militantes de otros partidos, es muy peligrosa ya que desintegra. Por lo tanto, por este motivo es también necesario despegarse claramente del poder, abandonando gobiernos si es necesario.

3.- En definitiva, la clave creo que está en saber quiénes somos y hasta dónde podemos llegar. Y lo primero que debemos aceptar es que nunca seremos un partido con una representación grande ... ni siquiera mediana, mientras impere un sistema como el actual, porque seguimos siendo antisistema ... aunque hayamos gobernado con el PNV ocho años. Y lo dice alguien que años atrás quería quitarle votos al PNV. Partiendo de esa premisa no tenemos que correr excesivos riesgos en los gobiernos en los que participemos.

4.- No debemos preocuparnos tanto de si aparecemos en los periódicos o no. Igual es suficiente con aparecer pocas veces pero trasladando mensajes coherentes. La experiencia nos dice que la capacidad que hemos tenido de llegar a los medios no nos ha sido de mucha utilidad.

5.- En la batalla nacional tenemos las de perder. Nos basta probablemente con disponer de un modelo general (federal-autodetermista), no adoptar posicionamientos públicos muy alineados con ninguna de las dos partes salvo que sea imprescindible y centrarnos en nuestros postulados de izquierda. Nuestro campo es el de la izquierda, el de la confrontación en lo social, en lo económico y en lo de los derechos de las personas y de los colectivos más castigados. Una izquierda transversal, sin duda, pero sobre todo izquierda. Como empecemos a hacer matices en lo nacional la hemos liado. Ojo, que no estoy diciendo que nuestra propuesta estatutaria fuera mala. Al contrario, fue una aportación fantástica. Lo que digo es que como ejercicio teórico está muy bien, pero como instrumento político para una fuerza como EB tiene serios límites.

6.- En cuanto a dónde debemos centrar los esfuerzos, creo que el trabajo de las asambleas locales y la formación de los militantes son la respuesta.

7.- Por fin, una referencia a la imagen de liderazgo. Tenemos que propiciar una imagen compartida de liderazgo. Nunca más personalismos e imágenes únicas. Ni Javier Madrazo, ni Cayo Lara, ni Julio Anguita ni el concejal que lleva 20 años en su puesto. No pasa nada por poner a cuatro personas en un cartel electoral. ¿Acaso nos ha ido mejor poniendo sólo a una? Ah, y tendríamos que simplificar el párrafo ese de los estatutos que habla de incompatibilidades y de plazos de estancia en puestos de responsabilidad, que tiene más comas que mis posts en este blog.

8.- Economía. No sé cómo estaremos en esta materia. Me imagino que mal aunque igual no tan mal como nos atribuyen. Sea como sea, tocan tiempos de ajuste duro, en solidaridad con los trabajadores y trabajadoras de este país.

Bueno. Las ideas están un poco liadas pero si me pongo a ordenarlas no las escribo.

Por todo ello he mantenido la petición de voto en la imagen de arriba. Y es que estoy convencido de que muchas personas seguirán votándonos en el futuro.

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