09/10/08
Obama pregunta: ¿quién va a rescatar a las clases medias? Y de los pobres ¿qué?
Después de apoyar el plan de rescate del Gobierno Bush, Barack Obama se preguntaba el martes "quién va a rescatar a las clases medias". Más allá de que esté tratando de captar el apoyo de una parte importante del electorado estadounidense con un discurso que no es nuevo en su campaña, es cierto que las clases medias, inversoras de cantidades medias (por eso son clases medias) en fondos de pensiones y fondos de inversión, están viendo cómo las rentabilidades de esos fondos se reducen día a día como consecuencia de la debacle de las bolsas. No sólo eso sino que los gestores de esos fondos seguramente están derivando ingentes cantidades de dinero hacia la deuda pública. Por cierto, ahora habrá que empezar a pensar en qué Estado se invierte, que hay cada subprime por ahí...
A lo que iba. Quien posiblemente se convierta en noviembre en el presidente del país que sigue siendo, con crisis y todo, el más rico del planeta, nos dice que después de lo de los bancos hay que preocuparse de esa "pobre" clase media que está viendo cómo sus ahorros menguan. Y la pregunta que me hago es: ¿qué quedará después de todo esto para erradicar el hambre en el mundo, para lograr el acceso al agua potable de las poblaciones del África subsahariana, para acabar con el sida o la malaria, para lograr que toda la infancia pueda ir a la escuela, en definitiva, para promover el desarrollo de tantos países que aún permanecen empobrecidos?
Me pierdo un poco con estos números (aporta algunos Juan Torres en un interesantísimo artículo) pero lo que se necesita para erradicar el hambre en el mundo es una ridiculez en comparación con la millonada que nuestros gobiernos están dispuestos a poner encima de la mesa para rescatar a las entidades financieras. Esos 30.000 millones de dólares que la FAO dice que se necesitan para erradicar el hambre en el mundo son menos de lo que sólo el Gobierno español está contemplando en el fondo especial de rescate versión spanish. Y esto supondrá un incremento del déficit público que parece ser gestionable. No quiero ni pensar la cara de angustia que se les debe estar poniendo a quienes pelean día a día para promover el desarrollo en países pobres. Me imagino que se estarán preguntando: ¿y no se podía haber dedicado antes este dinero, o una pequeña parte del mismo, a cooperación? Ah, no. Hasta ayer teníamos leyes de estabilidad, miles de requisitos para incrementar el endeudamiento público y nos enorgullecíamos de que las cuenta públicas fueran superavitarias. Y, mientras, morían 5.000 niños al día y 1.000 millones de personas quedaban fuera del desarrollo y, lo que desde un punto egoísta es peor (aunque peor que que mueran miles de personas de hambre no hay), quedaban fuera de la posibilidad de contribuir al desarrollo de toda la Humanidad.
Tras la depresión de 1929 los nazis se hicieron con el poder en Alemania y quisieron extenderlo a todo el mundo, lo que derivó en la Segunda Guerra Mundial y en una nueva paralización del desarrollo de la Humanidad que sólo décadas después pudo retomar la senda del avance global. Parte de los apoyos electorales que recibieron los nazis para acceder al poder se debieron a la situación de crisis económica mundial y a las exigencias económicas a Alemania de los países vencedores en la Primera Guerra Mundial. Nos encontramos ahora en otra crisis económica según dicen tan grave como aquélla. Creo que para que la Humanidad progrese en las próximas décadas deberemos ser muy cuidadosos y, sobre todo, muy solidarios en la solución de las dificultades por las que atraviesa el mundo en estos momentos. El egoísmo nos puede llevar a nuevos desastres, algunos de los cuales quizás ni siquiera seamos capaces de imaginar.
Disculpadme si me he puesto tétrico pero creo que en este momento, más que nunca, por solidaridad y por propio interés, nos conviene no olvidar a los más pobres del planeta y, visto que somos capaces de destinar grandes recursos a solucionar lo nuestro, pongamos una pequeña parte (aunque mayor de la que hemos puesto hasta ahora) a promover el desarrollo de los países pobres y a recuperar a países que como consecuencia de la crisis se puedan ver otra vez en la dirección del empobrecimiento. Que 1.000 millones de personas se salven de la miseria y se incorporen al avance de la Humanidad es algo que merece 30.000 millones (de dólares o de euros, lo que os parezca) entre todos los países ricos, ¿no? Y de paso diversificamos el riesgo para futuras crisis.
En esta reflexión me he alimentado del libro de Jeff Sachs, "El fin de la pobreza", que me está gustando mucho a pesar de que es posible que algunos de los comentarios que me hicisteis en aquel post puedan estar bien fundados. Otro día hablaré de esto pero por el momento recomiendo el libro sin ninguna duda.
(la foto es de subcomandanta, que tiene un album digno de ver)
20:22 Anotado en Economía | Permalink | Comentarios (3) | Email esto | Tags: crisis economica, rescate, obama, desarrollo, paises pobres



